lunes, 9 de marzo de 2009

La Voluntad Política: Parte II (Sistema Binominal)

En general, la clase política chilena (a la que yo suelo llamar peyorativamente "fauna") está en deuda. Pinochet a pesar de todo lo reprochable que puede ser en muchos aspectos, creo que fue bien asesorado a la hora de idear la Constitución Política y de instaurar el sistema binominal. Este sistema, odiado por los excluídos y vilipendiado por quienes meses antes de las elecciones sabemos con un 95% de seguridad la dupla de senadores y/o diputados que por circunscripción o distrito, respectivamente, será electo.
El binominal lo que hace (evidentemente) es fortalecer la existencia de un par de pactos políticos fuertes y consolidados (oh sorpresa, Concertación y Alianza) y, en base a ese fortalecimiento, establecer las bases para la estabilidad política de un país como este.
Sin duda la mayor falencia que presenta un sistema como este, es que partidos políticos fuera de estos "colosos" pactos, quedan absolutamente excluídos del Parlamento (que idealmente se presume como la suma de todas las fuerzas políticas de un país). Anda a saber tu si esto fue un efecto deseado o no, pues estos partidos excluídos son, a la fecha, principalmente la izquierda (Partido Comunista, Partido Humanista), a la que Pinochet denominaba "cáncer marxista" (a veces desearía pie de pagina para blogger.com!).
Ante ello, ofertones de modificar el sistema binominal ha existido por montones en temporada de elecciones. Quisiera de manera excepcional citar al verdaderamente honorable Diputado Álvaro Escobar, quién señala a The Clinic las razones por las cuáles abandonó el PPD:
"La discusión de mi ex bancada respecto al Informe Boeninger sobre modificación del Sistema Binominal. La propuesta era cambiar parte de los distritos para que la misma torta se repartiera entre más actores. Y la bancada se opuso por lo mismo que fracasó la inscripción automática y el voto voluntario: porque significaba cambiar tu padrón electoral, tu “cartera de clientes” y empezar a competir por una demanda que no tienes coaptada. La discusión fue bien vulgar, del tipo: “yo no conozco esa comuna, he hecho todo mi trabajo en esta otra, no puede ser. (...) Esa vez se hizo un reportaje en El Mercurio donde Pepe Auth decía que había que equilibrar la necesidad de perfeccionar el sistema electoral y cuidar el interés de los parlamentarios. Eso es consagrar la impunidad, porque probidad es el deber moral de cumplir, estrictamente, tu deber con otros, no contigo. Cuando se dice que lo que importa es tu interés personal, tu futuro laboral y votas en función de eso, la falta de probidad es flagrante. Auth santificó eso y los parlamentarios se la llevaron pelada, salvo por la anécdota de mi renuncia al PPD".
En los hechos, y de las palabras además del ex-PPD Escobar, lo que existe es un "dolor en el bolsillo electoral" de los partidos políticos (aún del PPD que podría considerarse "progresista") que no conciben modificar el binominal pues les genera, en buen chileno, un "achanchamiento", un no necesitar esforzarse por hacer una buena labor parlamentaria en tanto el binominal asegura casi garantizadamente la presencia de un diputado de cada "gran pacto" por cada distrito.
Así, la voluntad política a la hora de satisfacer lo que parece ser un deseo ciudadano y una lucha en pro de la democracia, se niega a ceder por un tema meramente numérico.
Entonces, no hay voluntad política?... Parece ser que este enormemente manoseado término existe en términos abstractos, ideales, e incluso plasmado en ofertones y ofertazos de última hora o de segunda vuelta, mas no se manifiesta a la hora útil, la hora en que las papas queman y es perentorio votar proyectos de esta magnitud.
Pero la calculadora manda, y vuelve a mandar, esta vez a propósito del pacto entre el Partido Demócrata Cristiano y el Partido Comunista, lo que será abordado proximamente, no sin antes recordar que es el PDC el partido con el que mayor identificación llegué a tener en mi periplo político.