martes, 27 de noviembre de 2007

El "Ejercicio" Parlamentario...

... como “forma de hacer collera”.

Recientemente (en realidad, anoche) Soledad Alvear, actual timonel de la DC, decidió sancionar a “Fito” Zaldivar (en otras ocasiones en este mismo lugar individualizado con el seudónimo “Adolf”, resaltando el hecho de ser homónimo del Sr. Hitler) con la suspensión de la militancia del partido para este sujeto, así como proponiendo al Tribunal Supremo del Partido la expulsión inmediata del hoy colorín senador falangista.

De paso, Alvear precisó que en lo sucesivo, si bien los parlamentarios DC eran libres de votar en los términos que estimaren convenientes en el desempeño de su trabajo, esa forma de votar sería “muy tenida en cuenta” por parte de la cúpula demócratacristiana del momento, para ratificar o no el cupo del parlamentario en su distrito o circunscripción.

Acá chocan un montón de factores.

En primer lugar, es bien sabido que la DC históricamente ha tenido más corrientes que el Sistema Interconectado Central… Colorines, Guatones, Freistas y tantas otras sub-teorías del “know how” DC han tenido cabida a lo largo de la existencia del Partido. Ante ello, no es ningún descubrimiento comentar que la Sra. Alvear no se lleva, no se llevó ni se llevará en el futuro con “Adolf”. Para ratificar ello, basta recordar con la fuerza que Zaldivar impidió que Alvear reinara con claridad en el oscuro momento de la elección pre-presidencial en que ambos se enfrentaron y Alvear se impuso, sí, aunque con fallo fotográfico.

Tampoco podemos olvidar como Adolf hizo lo imposible para fastidiar a “La Chole” mientras el primero reinaba las huestes DC.
Por otro lado, está el “olor a derecho político” versus el “olor a derecho constitucional” que se entrecruzan en esta instancia. Por una parte, tenemos a un Senador de la República, elegido por una manada de electores, que votaron por él. Ok, podemos discrepar de si es la marca “DC” la que vende (como si fueran zapatillas o comics) o no, pero creo que en este particular caso no puede caber duda alguna de que Zaldivar vende, y vende por sí solo.

Así, creo yo, Zaldivar (como todo parlamentario elegido democráticamente) le debe el respaldo a sus electores, y no a una decisión de partido o de coalición.

De paso, confirmar mi irracional creencia de que acatar decisiones de partido o de coalición resulta una actitud mamona, que además se pasa por donde puede la naturaleza de la representación que inviste cada parlamentario en el Congreso.

Por ello, que Zaldivar sea “congelado” y con un llamado de “pase a retiro” por votar con independencia de la decisión que le impone su partido (por el que, como sabrán, siento aprecio como a ningún otro en la esfera política nacional), me parece una oda a la tiranía, pero mas aún, una oda al desprecio de la ciudadanía que elige personas para que representen sus intereses, y no los de un partido político o una coalición.

Y claro!, más de alguien podría argumentar que los intereses de la ciudadanía están con TranSantiago y toda esa basura que dio origen a tanta polémica la semana pasada en el Congreso, pero creo que no admite dudas el que TranSantiago es un proyecto que nació con deformaciones genéticas heredadas del otrora célebre y por muchos admirado (claramente no por mi, como se puede revisar en la historia de este blog) “Ciudadano Lagos”.
Esas deformaciones han tendido a hacer de TranSantiago un enfermo grave, que debió en mayo pasado ser conectado a respirador mecánico, tras un “aporte extraordinario” aprobado por el Congreso para el flamante Ministro Cortazar, por poco más de US$ 240 millones.

Al margen de la “tincada” que pudo tener Bachelet para postergar esto del TranSantiago, es claro que acá operan la negligencia de un gobierno que licitó como las berenjenas con tal de dejar al margen a Demetrio Marinakis, y por otro, la negligencia de un gobierno que echó a andar este caótico sistema de transporte público, a sabiendas de las falencias claras que el gobierno del “nefasto” Ciudadano Lagos le dejó.

Entonces, Zaldivar votó pensando en sus electores o en su partido?.

Es discutible, pero creo que votó en conciencia. Entregar otros 140 millones de dólares a un sistema de transportes que genera pérdidas por más de 30 millones de dólares mensuales, un sistema de transportes que ha empeorado la ya “penca” calidad de vida del santiaguino promedio que ahora no solo debe desplazarse horas y horas por la ciudad, sino además hacer trasbordos y esperar, además de compartir el centímetro cuadrado con otros pasajeros en el metro, es un absurdo, mas aún si consideramos que esa entrega de 140 millones de dólares (que luego fueron rebajados a US$ 90 y que solo fueron aprobados dos dólares) implica un subsidio directo al bolsillo de los santiaguinos. Subsidio directo, en tanto se argumenta que la pérdida debe ser soportada por el Erario fiscal para que los bolsillos de los santiaguinos no experimenten el doloroso trance de pagar más de $ 500 por andar subido en una micro amarilla refaccionada, como es el caso de muchos recorridos locales.

¿Eso en que se traduce?... Primero, en una enésima muestra de hipocresía de la clase política, que argumenta poco menos que razones valoricas para autorizar el destino de fondos paliativos del alza de pasajes, pero por otro lado, nos recuerda el asqueroso maxi-centralismo en el que este país está sumido.

Ya nos tocó hace uno o dos años, tener que alegar las regiones una especie de “injusticia” porque los “eventos” (léase “hoyos”, “baches” o “pifias” en la calzada) del Alameda Santiaguina eran cubiertos con un inmenso presupuesto fiscal, presupuesto que no estaba disponible para las regiones. Ahora es el turno de analizar la ¿subvención al transporte público santiaguino por parte del Fisco?.

Y a mi, ¿Qué me importa?...

Deberían pagar lo que tuviera que pagarse, para que el pueblo recuerde al “ciudadano Lagos” como el “acercando a la gente” y el “crecer con igualdad” que nunca fue.

Y deberían dejar a Zaldivar, y a todo parlamentario, decidir en conciencia que es lo mejor para el país, en tanto acatar decisiones de Partido que solo encubren un sistema con más falencias que el gabinete de la Tía Michelle, hace que se continúe el despilfarro de recursos fiscales, recursos que salen de cada uno de nosotros, recursos que han sido dilapidados desde 1997 a la fecha, postergando los criterios sociales o asociándolos a “focalizar” y “subvencionar”, recursos que se siguen dilapidando en la actualidad, cosa de ver el caso de Ferrocarriles.

Para que comentar el bodrio de portada de La Nación del día domingo, o el “The Clinic” de la semana pasada, donde queda más que claro que la prensa "oficialista" tiene cualquier cosa menos autocrítica.

Cada día un paso mas fuera de la Concertación el que escribe, y cada día un poco más decepcionado de la Democracia Cristiana.