jueves, 16 de junio de 2011

Piñera o el pésimo manejo comunicacional

En lo personal no he visto peor manejo comunicacional al que el actual gobierno del Presidente Sebastián Piñera Echeñique ha desempeñado en estos 15 meses de mandato. Evidentemente los dardos pueden y deben centrarse en la actual Ministra Secretaria General de Gobierno (o como le llaman los medios, "vocera de gobierno") Ena Von Baer. Pero ¿la culpa es del chancho?.
Evidentemente no. Sobrevolando una clase de educación cívica deberemos comprender que los ministros son de exclusiva confianza del Presidente de turno y, ante ello, es responsabilidad de la máxima autoridad del país designar y remover a ministros que esten actuando de manera deficiente. Von Baer a su corta edad tiene un impresionante currículum al punto de ser doctora en Ciencia Política, pero bien sabemos que teoría y práctica son cosas diferentes.
Este problema comunicacional puede compararse con el "emífero" paso de Ricardo Lagos Weber (hijito de papá Lagos Escobar) por la vocería en la administración Bachelet. Mientras "Laguitos" estuvo de vocero, los números no acompañaron la aprobación al gobierno y, una vez removido de su cargo y reemplazado por Francisco Vidal (quién es Profesor de Historia), que ya había ocupado ese ministerio en el gobierno anterior. Vidal ratifica mi gran descubrimiento de que no es necesario (ni basta) tener un doctorado en Ciencia Política para tener éxito o fracaso en la vocería de gobierno.
El actual gobierno ha debido lidiar con el proceso de reconstrucción posterior al Terremoto 8.8 que sacudió a las regiones más pobladas de Chile en febrero de 2010, además del "cacho" del TranSantiago y las crecientes listas de espera del AUGE que se suponía terminaría con las listas de espera. Además, ha dado curso al término del 7% de la cotización de salud para los jubilados (cosa que anunció Ricardo Lagos Escobar un 21 de mayo durante su gobierno) y, mención más que especial al término de la nunca bien ponderada Ley Reservada del Cobre que favorecía directamente a las FF.AA.
De no creerlo de un gobierno que, en el papel al menos, era más "de derecha" que los anteriores gobiernos de la Concertación.