sábado, 9 de julio de 2011

"Hotspots de la biodiversidad"

El lector se preguntará qué demonios es un "Hotspot" cuando hablamos de biodiversidad. Norman Myers, ambientalista británico, creó el concepto señalando que en una superficie no superior al 1,4% del planeta y que concentran una cantidad elevadísima de especies endémicas. Así las cosas, al menos 150.000 especies diferentes de plantas equivalente a casi el 50% de las existentes en el planeta, y otras 25.000 especies diferentes de vertebrados terrestres (alrededor del 75% existente) habitan en dichos puntos.
En nuestra patagonia se sitúa uno de ellos. Los bosques nativos de Chile albergan una extraordinaria, riquísima y única vida, al alero de alerces milenarios y hielos eternos.
Si bien a partir de 1976 la legislación chilena buscó amparar algo más el ecosistema, en particular hacia el sur, la tala indiscriminada de bosques (que en ese mismo gobierno se dañó bastante a causa de la construcción de la "Carretera Austral"), la introducción de especies foráneas como el salmón y el calentamiento global, hacen de la conservación de estos "Puntos de Encuentro" una tarea difícil.
Sin ir muy lejos, alrededor del Parque Pumalín (Palena) se han enclavado perfectas "granjas de Salmón", ello motivado por las fuertes ganancias económicas que genera esta especie introducida. En pro de ello, quienes "cultivan" el salmón arrojan medicamentos para evitar que sus "crias" adquieran enfermedades. Ud. comprenderá que arrojar al mar medicamentos implica necesariamente que una parte no menor de ellos vaya a parar directamente al fondo del mar, donde otras especies marinas los consumen y les causa daño. Más aún, los lobos marinos se ven interesados en el atractivo sabor del salmón y se acercan a estas "granjas", siendo golpeados o incluso muertos por quienes "cultivan" este salmón.
En sorpresiva síntesis, esta sobreexplotación de recursos naturales, sumado a la expansión de especies exóticas (como el conejo o el propio salmón ya comentado) y la modificación o pérdida de estos hábitats, ha puesto en peligro la conservación de estos "hotspots" que en su momento, en opinión de Myers, llegaron a ser 34 a nivel planetario.
Concordante al artículo anterior, sería interesante saber si los neoecologistas saben del bosque valdiviano, de la labor de Douglas Tompkins o de qué es una especie introducida y cuanto daño puede general al ecosistema.
Así las cosas, no parece razonable poner en custodia de seres humanos el planeta, ya vemos lo que va quedando en cuanto a especies, a zonas vírgenes y a tiempo conociendo el mundo como lo conocemos... Sin ir mas lejos, recordar nuevamente que el Artico tiene sus días contados, respuesta definitiva.

domingo, 3 de julio de 2011

¿Neoecologismo o Moda social?

Hace algunos meses, la Corema regional de Aysén aprobó la central hidroeléctrica "Hidroaysén", que se emplazará en la undécima región. Desde hace muchos años que es un tema pendiente la evaluación del proyecto y no fue sino otro tema "chuteado" desde el gobierno anterior, tema que zanjó la actual administración regional.
Hasta ahí todo "habitual" para lo que es Chile y su "institucionalidad". Lo poco habitual fué el clamor popular en favor de proteger la "Patagonia sin Represas" que generó a nivel país, poco habitual en términos de que en una de sus primeras manifestaciones alcanzó una participación cercana a las 80.000 personas y, como lamentablemente suele ocurrir en Chile, se agregaron destrozos a la propiedad pública y privada y, naturalmente, el desmedido actuar de Carabineros.
Todo bonito, todo genial... El problema es el real compromiso de esa gente con el medioambiente, con la patagonia, con todo lo que implica una central hidroeléctrica. En la práctica, esos personajes dejaron sus cargadores de celular enchufados, así como todo otro artefacto eléctrico en casa, son incapaces de "invertir" en pro de hacer de la energía un mal negocio y, probablemente, si el discurso gubernamental fuera más frontal al punto de sugerir un "ok, invirtamos en energía renovable pero grafiquemos el costo directo de ello en una cuenta mensual", lo más seguro es que todos asentirían aceptando Hidroaysén, al más puro estilo Springfileano.
Lo bonito era imaginar una nueva generación preocupada del cuidado de nuestro ecosistema, tan frágil como que de acá al 2018 no habrá hielo en el ártico... Pero no, y acá hay dos opciones, la primera, una masa que se mueve en base a lo que sea con tal de soltarse un rato en la calle... La otra, más egoísta, un aprovechamiento político de ciertos sectores opositores que vieron de ello un buen festín.
El movimiento entre una semana y otra dejó de congregar al menos a la mitad de la gente que originalmente se había movilizado en Chile y, al cabo de un mes, casi no es relevante para ese grandísimo grueso de gente que en una primera instancia participó de marchas, concentraciones y "funas". Es cosa de pescar el diario de turno, darse una vuelta por facebook o buscar un poco en twitter, el tema se enfrió, simplemente.
Así, más que neoecologismo, parece ser que la férrea oposición a Hidroaysén fué más bien una moda social, la gente no sabía qué, por qué y para donde, y simplemente se opuso, de la misma forma a como se opuso a la energía nuclear tras los accidentes nucleares de Fukushima en Japón. Chile no es un país -lamentablemente- que pueda aspirar a saciar sus necesidades energéticas en base 100% a energía renovable como podrían ser la solar o eólica, no por nada es tema en la actualidad la educación superior gratis, cosa que en el primer mundo claramente ya no es tema.
Para variar, el gobierno lo manejó mal. Acorde al tema anterior, hay una falencia comunicacional que está llevando a este gobierno no solo a niveles de impopularidad cercanos a los premieres peruanos, sino a grados de desobediencia civil no vistos en los 20 años anteriores de "democracia a la chilena".
Por si usted aún se interesa en el tema, el proyecto se mantiene "congelado" por una orden de no innovar acogida por la Corte de Apelaciones de Puerto Montt, que está conociendo de un recurso de protección al respecto.