lunes, 6 de abril de 2009

Madurez: Un poco más que afeitarse...

Mi papá siempre me contaba (y yo reía) que en su época los hombres no podían usar pantalon largo sino hasta los 14 años, supuestamente "alcanzada la madurez". Resulta muy curioso, de hecho, asociar la madurez a una fecha específica, suena muy humano y a la vez muy jurídico, casi como que por "decreto" alcanzas la madurez a los 18 años. Eso se mantiene hasta hoy, edad en que puedes casarse sin tonteras como el "asenso" (SIC), que puedes votar, que puedes obtener sin trabas tu licencia para conducir, y así...
Bueno, la madurez es mucho más que llegar a los 18, y definitivamente mucho más que afeitarse. A mi ya "avanzada edad" debería declararme formal y oficialmente "maduro", pero no es tan sencillo.
Del "abrir la ventana" que he tenido en las últimas semanas, he alcanzado varias conclusiones a nivel interno, y una de ellas es que hacia el lado de las relaciones sentimentales (léase pololeos o noviazgos) estoy demasiado inmaduro.
Y sí, lo estoy en la medida en que suelo ser incapáz de tomar decisiones, de plantear ideas, de formular críticas y, en general, de tomar las riendas de la relación cuando corresponda.
No es como lo planteó alguna vez el profe de Sociología, de que quien ame menos es quién tiene el control en la relación... Al menos quiero creer que no es así, pero sí el tener una actitud pasiva y estática ha traído consecuencias. Cuando repaso el como he debido ir moldeando mi personalidad a fin de hacer de mi ya prolongado pololeo (más de 7 años y medio) una relación más tranquila y estable, me siento incómodo, pues he ido perdiendo un poco de lo que yo soy, o fuí, o lo que sea...
Esto, conectado con blogazos anteriores... En tiempos de problemas y de crisis no es que cambie, es solo que vuelvo a ser lo que siempre fuí, un tipo super racional y metódico, medio despegado del suelo y pegado a las nubes para tener una mejor perspectiva, alguien que apela a la ironía para expresar su molestia con el entorno... En febrero 10 tuve la visita de un amigo, y al despedirlo grité y lo sacudí (léase "zamarrear")... Ahí noté por qué hay personas con las que me siento tan a mis anchas...
(lo anterior fue escrito hace casi un mes, en marzo 8)
No implica esto un dejar de amar, sino más bien en "pegarse el alcachofazo" y enmendar el rumbo... Es dejar de transar en todo...
Pero es un poco parte de la crianza... Mi papá no intervino mucho en ella (por no decir que no intervino), por lo que mi mamá y mi abuelita fueron las protagónicas en la "impronta" (esta es la parte en la que los estudiosos de la "caeza" se desmayan, por hablar a tontas y a locas de la "impronta" xD!)... Mi mamá es profesional, de hecho es Profesora de educación general básica, por lo que está acostumbrada a tratar tiernamente para educar, para corregir, e incluso para reprender... Por otro lado, mi abuelita más allegada a preceptos religiosos, me inculcó siempre el poner la otra mejilla, el amor al prójimo y, en general, ese concepto de "mártir" que claramente también se lo inculcó a mi mamá.
(graciosamente uso "mamá", a sabiendas de que debería decir "madre" para mostrarme "maduro y resuelto"... las tapas!)
Así, la resultante es una persona que sí, ve en blanco y negro gracias a su formación profesional (concordante a temas anteriores), pero que a la vez está dispuesto a transar en todo y agachar el moño si fuese necesario para evitar conflictos... He ahí el problema...
El debate interno es mágico y emocionante xD!, llevaba años sin tener movimientos grandes en la estructura de la personalidad (sí, no soy Psicólogo!), y este es... a la base...
Por ello, aproximandome a la curva de los 30 años es indigno e impresentable sentirme tan inmaduro, tan pendejo para tanta cosa... Aire... Aire es lo que necesito, igualito que el "frague" promedio para que pegue bien...
Aire...
Igual la madurez es tan relativa... En algunos aspectos me siento "suficientemente maduro" para afrontar cualquier cosa!...
Pero hay otros...
Ya no alcanza con barrer y dejar el polvo bajo la alfombra.