martes, 30 de septiembre de 2008

Agú Papá, becho



Para muchos, mi relación con mi papá es un enigma. Debo ser super honesto y decir que para mi también ha sido muchas veces un enigma.
Ayer recibimos en casa la visita de un amigo suyo, "Soto", quién tuvo hermosas palabras para referirse a él, como una persona muy bondadosa, muy estudiosa y, en general, como un muy buen amigo del cuál guardaba muy gratos recuerdos.
Compartió una foto, de la generación de 1964 del Liceo Oscar Castro de acá de Rancagua, donde salen ambos. No recuerdo haber visto una foto de mi papá tan joven y tan lleno de vida. Su expresión denotaba un movimiento que uno a estas alturas extraña, y extraña casi con nostalgia.
Talvez él no es el mejor de los padres, pero muy probablemente yo no he sido el mejor de los hijos con él. Un montón de cosas, en las que penosamente juega un rol dirimente Pinochet, otrora dictador chileno, han conseguido separarnos en muchos hechos y situaciones.
A pesar de ello, hoy recuerdo con mucho cariño a mi papá yendo a buscarme al Saint Paul College por allá por 1993, donde nos veníamos caminando por Recreo, y él recalcándome que debía caminar "erguido", también el como él me enseñó a leer antes de que yo entrase al colegio, como trató de chico de enseñarme defensa personal...
Cuanto me ha cuidado y protegido en las ocasiones que he estado enfermo.
Recientemente su "gracias hijo" es lejos lo que más me conmueve. Su capacidad para hacer de todo lo anterior nada y agradecerme una sencilla frase...
Es un luchador. Aunque su cuerpo se vea frágil y su ánimo hace muchos años haya dejado de ser el mejor, solo él rueda por las escaleras y se pone de pie, solo él tiene un derrame cerebral y sale adelante, solo él se sobrepone a todo lo doloroso que ha ocurrido en su vida, al desprecio de su madre, a su temprana partida, a un despido injustificado, a una persecución política gratuíta, a un hijo que talvez no ha sabido valorar todo...
Ahora veo mis manos escribiendo esto y pienso en él, y como no hacerlo, si tengo sus manos, caray!!!... Tras 28 años juntos, recién ayer me he dado cuenta que mis manos son suyas, tengo sus venas, sus uñas, sus dedos...
Siempre he intentado demostrarle a la gente con hechos el cuanto la quiero. No palabras, hechos... Los más recientes hacia él serían supongo comprarle su soñada parrilla para asados, principal objetivo de unas platitas que él tenía, y lo más reciente, pintarle su pieza, esperando su pronto regreso.
Papá, espero me perdones si he sido un impaciente, un inconciente o de frentón un mal hijo. No puedo decir que he hecho todo por ti, pero todo lo que he hecho ha sido por ti, por tu bien, velando porque estés mejor, porque te sientas parte nuestra, porque eres parte nuestra!, y estás en mi, en mis pensamientos, en mi corazón y, en mis propias manos, a imagen y semejanza de tus bellas manos.
Cuidate, para que me sigas cuidando y yo a ti.